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“Soy digital, luego existo”

17

mar
2015

El 45% de las empresas todavía no cuenta con una estrategia de marketing digital definida.

Paradójicamente, aunque algunas de estas empresas no tienen muy claro invertir en marketing online, reconocen la efectividad de los resultados. La mayoría son conscientes de la importancia de la digitalización para su supervivencia. Adoptan o implementan más o menos rápidamente recursos tecnológicos, olvidando que por sí solos y sin estrategia no son suficientes. Es preciso adaptar o muy posiblemente, rehacer por completo su plan de negocio de cara a una digitalización exitosa. Y el éxito no es ni más ni menos que generar negocio, es decir, vender más.

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Las personas hemos incorporado las nuevas tecnologías a nuestra vida cotidiana de manera casi espontánea. En este punto, las personas van muy por delante de las empresas que, en algunos casos, son presas del pánico ante un cambio necesario que no saben muy bien cómo acometer. Muchas pymes aún no se dan por aludidas a la hora de decidirse por la transformación de sus negocios, pero es sorprendente la cantidad de grandes empresas que no están mejor posicionadas que las pymes a este respecto.

Existe un problema de falta de formación detrás de la digitalización y la brecha digital se hace más evidente que nunca. El 70% de los CEOs se declara abrumado por la impetuosidad e irreversibilidad de la transformación digital y no tiene muy claro cómo afrontarla. El 90% del personal de Sistemas no está preparado para trabajar en el nuevo entorno, cuando este departamento debe convertirse en un aliado imprescindible para la evolución lógica del negocio. Para conseguir la plena integración digital, no basta con ser conscientes de su necesidad, sino que hay que comprometerse seriamente con este objetivo y establecerlo de forma global en toda la organización, con el apoyo de personal especializado y las herramientas adecuadas.

“El 70% de los CEO no sabe como afrontar la transformación digital. El 90% del personal de sistemas no está preparado para trabajar en el nuevo entorno…”

Ya no cabe hacer distinciones entre online y offline. Esto deja en evidencia un intento de encontrar similitudes o aplicar antiguas tácticas de marketing al mundo digital, cuando la psicología, el sentido común y los datos en general apuntan justo en dirección contraria. En definitiva, la era digital está aquí para quedarse, es irreversible y todavía son pocas las áreas de negocio y empresas preparadas para afrontar el cambio que conlleva. El éxito del mismo dependerá no sólo de saber “adaptar y adoptar” las nuevas tecnologías, sino también de su capacidad para cambiar las formas de trabajar.

En plena era del Big Data, el 60% de las empresas se preocupa principalmente por la recogida y gestión de datos, pero el 70% tiene problemas para manejar y asumir las grandes cantidades de datos que registra constantemente sobre sus clientes, productos, empresa y reaccionar en consecuencia.

Tres categorías de empresas en función de su actitud ante la digitalización

Entendiendo digitalización como la definición de una estrategia digital capaz de transformar un negocio para su supervivencia y/o evolución mediante la implantación de las herramientas y recursos tecnológicos adecuados, encontramos empresas:

  1. Inmovilistas: son víctimas de un pánico paralizante en lo que a la digitalización se refiere. Saben que algo está pasando, pero no cómo aplicarlo a su negocio y llegan a creer que podrán sobrevivir ignorando la situación. No ven oportunidades claras en las nuevas tecnologías y son escépticos en todo lo referente al mundo digital, sin creer que esta actitud les hará perder oportunidades. Prefieren invertir en publicidad tradicional, TV, etc. sin percatarse de que nada de eso tendrá sentido si no “existen” digitalmente hablando.
  2. Aspirantes: conocen al menos la necesidad de acometer un cambio tecnológico pero sin estrategia digital definida, o lo que es peor, intentando imponer su estrategia y estructuras actuales no digitales. Utilizan, por ejemplo, las redes sociales de manera caótica obteniendo justo los resultados contrarios o ninguno. Su falta de iniciativa real les hace perder oportunidades de negocio y es más, perder incluso el liderazgo en su sector. Realizan inversiones en innovación, aunque sin un programa de transformación concreto o un planteamiento tecnológico coherente. En general, esto suele derivar en un incremento de costes y una degradación de la calidad de atención y servicio al cliente. Llegarán, pero tarde.
  3. Proactivas: Han reaccionado y acometido la transformación digital con más o menos rapidez y eficacia, readaptando su negocio o creando uno nuevo, siempre dentro de los parámetros de la digitalización. Invierten en iniciativas con una estrategia digital definida y mediante la tecnología adecuada. Su modelo empresarial evoluciona a diario y son capaces de obtener beneficios reales y oportunidades de negocio.

“Las empresas proactivas en algún momento han sido aspirantes. Pero es posible que muchas inmovilistas nunca lleguen a ser ni siquiera aspirantes y desaparezcan”

Autor

Arquitecto por formación; diseñador, dibujante y creativo por vocación. Vivo la transformación digital a cada segundo, aprendiendo y reinventándome todos los días. Llegó el año 2000, pero ni los coches voladores ni los robots mayordomo que esperaba desde pequeño. Pero sí llegaron los móviles e internet, algo que nadie fue capaz de predecir. Esto no ha hecho más que empezar y he tenido la suerte de vivirlo desde el principio.
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